El Universo TuboNo a las gilipolleces ni a la salsa rosa en los blogs
El Tubo <$BlogRSDUrl$>

2003/09/30

Blogalia, Blogalia... ¡tenemos un "pobrema"! 



Este es el título que bien podría encabezar el próximo post de rvr, el entrañable y amiguista administrador del agujero negro sin fondo en que actualmente se ha convertido esa Blogocosa del pantano conocida, en los círculos exclusivistas de la Blogoesfera Hispana, por el nombre deBlogalia.

La alarma saltó en la Tercera Esfera de Blogalia (la reservada a los arcángeles de la lista de correos de yahoo, verdadero templo del aparvamiento blogaliadicto) el pasado 23 de septiembre, cuando el propio rvr informó: "Ayer tuvimos la mala suerte de que la base de datos se calló"; confusión de grafía que sin lugar a dudas resultó premonitoria ya que desde entonces, en efecto, Blogalia calló y bien callada quedó porque de la caída no se recuperó.

Desde entonces, el mensaje que remite, monotemáticamente, el servidor de Blogalia -y van ya 7 días de desconexión-, cada vez que uno pretende acceder a su bitácora, es el siguiente:

"Warning: Unable to connect to PostgreSQL server: could not connect to server: No such file or directory Is the server running locally and accepting connections on Unix domain socket "/tmp/.s.PGSQL.5432"? in /var/www/blogalia.com/lib-sql.php on line 143"



No seré yo quien ponga el dedo en la llaga de la incompetencia que denota el que unos administradores, de un cotarrito bitacoril que ha demostrado ser de andar por casa, no tengan una salvaguarda diaria de la base de datos y que se confíen en que dicha salvaguarda la esté haciendo un siervo informático del proveedor de servicios establecido en algún lejano y barato punto del planeta. Un siervo informático a quien, dicho sea de paso, debe alabársele el muy buen criterio demostrado dado que, al comprobar la ínfima calidad de la mayoría de los contenidos que albergaba Blogalia (comentarios incluídos), tomó la sabia decisión de que mejor si dedicaba el tiempo destinado a las salvaguardas del mencionado material a irse de copas con los amigos y a mamarse con alguna golfa de amplios senos y turgentes cosenos.

Pero no se lo pierdan, señores y señoritas, porque lo mejor de todo este culebrón retretosférico viene cuando, ante la noticia de que las quejas remitidas por el administrador de Blogalia al proveedor han provocado el despedido del zoquete responsable de no haber salvaguardado los contenidos, los blogalitas, dando palmaditas cual focas en la pista del circo, muestran su contento por el castigo infligido a quien no ha sido más que juguete del azar en un desaguisado por demás más que anunciado; y eso sin tener en cuenta que lo más probable es que el proveedor les esté tomando nuevamente el pelo y no haya despedido a nadie (al fin y al cabo, ¿como van a despedir al sobrino parrandista del jefe si, además, este curra por cuatro dólares y les ha librado espacio en el disco duro?

No obstante, para un observador ajeno a Blogalia (ya sabrán a estas alturas que a mí no me dejaron participar, por mi falta de avales amiguistas y ombliguistas, en el mencionado proyecto) lo que más sorprende es la incapacidad para reaccionar con la rapidez que el desaguisado hubiese requerido.
Tantos cybergurues como abundan en la retretesfera, con sus sesudos y divertidos metaanálisis de redes, tantos filósofos existencialistas del blog cuyo pasatiempo predilecto es el de tirar de estadísitica exogámica y endogámica para cubrir el huequito diario del post con el que, al parecer, se sienten obligados a castigarnos y, sin embargo, siete días después todavía sigue todo igual de arrasado que al principio y, lo que es peor, sin ningún análisis medianamente crítico de la situación generada que permita albergar esperanzas de que la cosa pueda tener remedio a corto plazo.

¡No hombre Tubbo! ¿Pero como le vamos a pedir explicaciones al administrador de Blogalia, si resulta que este es un amigo -buen tipo, sea dicho de paso- que nos ha concedido magnánimamente un espacio en su disco duro para que colguemos nuestras desbarradas? ¡A un amigo no se le piden explicaciones y ni tan siquiera se le plantean interrogantes! ¡Ya sabemos lo que es Blogalia y cuando entramos lo aceptamos con todas sus consecuencias! ¡No es un servicio profesional de albergue así que no se puede pedir ninguna explicación porque no gana ni un duro con publicidad ni nada similar! Etc...

Estas frases y otras similares son las que se han podido escuchar o, mejor dicho, leer últimamente en los ambientes frecuentados por unos blogalitas que, cual monos enjaulados a los que hubiesen mangueado con agua fría tras haberles sometido a calambrazos en los testículos, no acaban de salir de su asombro ni del estado de estupor en el que se encuentran sumidos, a la espera de lo que diga el líder del clan; un estado estuporoso del que es fácil presuponer -a tenor de lo visto hasta ahora- que difícilmente lograrán superar algún día.

Para quien sea medianamente perspicaz, tras el desastre presenciado y su contrastado modo de irresolución, ha quedado meridianamente claro cúal es el número de la bestia y cuales son sus limitaciones.
Quien quiera comprenderlo será, seguramente, capaz de hacerlo pues la clave radica en que el número de la bestia no es otro más que la individualidad de un proyecto que, sin la figura de rvr, no vale absolutamente nada.
Esa y no otra (como por ejemplo la actual y circunstancial pérdida de datos, en manos de un juerguista y mujeriego becario ultramarino) es la verdadera espada de Damocles que pende sobre la cabeza de todos y cada uno de los que integran la mencionada comunidad de bitácoras. Esa y, por supuesto, la absoluta falta de espíritu crítico que, por un concepto de la amistad mal entendido, les impide pedir que alguien explique el porqué Blogalia tiene que seguir dependiendo de la voluntad única de su administrador plenipotenciario cuando hay por ahí otros servicios de bitácoras que, por tener un verdadero equipo gestor detrás, han mostrado sobradamente una mayor solvencia profesional para resolver este tipo de conflictos.

Mientras estas y otras explicaciones se pierden en el limbo de los justos -ese cuya existencia real el Papa de Roma decidió desmentir, sin tener en cuenta que la existencia futura de Blogalia lo haría nuevamente posible- una pregunta sigue rondando la Retretesfera Hispana... y es que, mientras todo se derrumba sobre sus cabezas, ¿qué coño hacen los cybergurues blogalitas, que no han sido capaces ni de colocar, en lapágina de inicio de Blogalia, un miserable texto explicativo de la situación de mierda en la que se encuentran sumergidos? ¿Estarán, como antaño, posando para la foto con un bocata de paté en la mano? ¿Estarán pensando en la repercusión legal de la máxima Mereliana esa que pronostica el haber matado de un golpe de incompetencia a tantas personas como blogs tenían albergados? ¿Estarán tomándose un chocolatito con churros mientras, en lugar de subir los contenidos que se hayan podido salvar a esa fecha de primeros de agosto en la que parece ser rvr hizo la última salvaguarda, siguen dilucidando si recuperan la totalidad de los magníficos comentarios que insignes gorditos italianos han ido esparciendo por doquier?

Quien sabe. Lo único claro es que en nuestros altavoces sigue monótonamente resonando, desde que lo recibiéramos por primera vez hace siete días, ese grito desesperado y aterrador que nos taladra el alma:

¡MALAS NOTICIAS!

Blogalia, Blogalia... ¡tenemos un "pobrema"!

This page is powered by Blogger. Isn't yours?